Una inmersión en las insondables profundidades de la Deep Web

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Sin duda alguna, la ciencia y la tecnología están lejos de ser neutrales y bondadosas. Estas, como herramientas de la curiosidad humana, pueden ser usadas para infinidad de propósitos, en una escala de grises donde se desdibujan las intenciones de quien haga uso de ellas.

Tal es el caso de la tecnología que, actualmente, ha revolucionado la vida humana: el Internet. Su lado ‘luminoso’, la web visible, es de por sí un espacio lleno de dudas y críticas, respecto a la forma como incide en los acontecimientos del planeta entero. Toda persona con acceso a un PC o un teléfono inteligente, la usa con propósitos que se han hecho cotidianos: trabajo, educación, negocios, comunicación, información, pornografía “normal”, etc. Todo dentro de los términos “legales” que defina cada país para su territorio.

Pero la web visible, o superficial, es tan solo la punta del Iceberg. Bajo esta, hay un secreto conocido por pocas personas, y usado por menos aún. Se trata del 96% de todo lo que compone el Internet. Es un lugar profundo, oscuro e insondable, literalmente. Sus sitios son desconocidos, dado que los contenidos no son indexados por los servicios de búsqueda de la web visible. Se trata de la Deep Web.

Un viaje a las profundidades


Se le conoce con varios alias: deep web, internet profunda, , invisible, oculta, entre otras. Sin embargo, su característica es una sola: servir como una sombra, tras la cual se pueden ocultar cibercriminales, anarquistas o activistas políticos, que ven en esta porción de web, el espacio perfecto para llevar a cabo sus propósitos.

¿Y qué se puede encontrar allí? Todo cuanto busques: desde material pirata de todo tipo, hasta pornografía infantil, pasando por venta de drogas on-line, o alquiler de hackers y hasta sicarios (si, “los de la moto”). Pero también  se encuentran ideas de libertad: activistas políticos que luchan contra regímenes autoritarios, periodistas en busca de una verdadera libertad de prensa (en países de medio oriente y China, por ejemplo), y filosofías políticas como el anarquismo, que creen en un internet libre y neutral, sin la intervención de los gobiernos o las corporaciones.

En este aspecto, la Deep web es un espacio abstracto, capaz de albergar lo mejor y lo peor, que nazca del corazón humano.

¿Cómo funciona?

En el 2010 se realizó una estimación de comparación: 7500 terabytes de información de la deep web, frente a los 19 terabytes en la web visible. Actualmente, la Universidad de California en Berkeley, calcula que hay 91000 terabytes de información en la deep web.

Mientras la web visible trabaja con sitios estáticos o fijos, la deep web trabaja con sitios dinámicos, que se conectan a internet a través de bases de datos, que los servicios de búsqueda tradicionales (google, yahoo, bing) no pueden encontrar. En las profundidades, muchos sitios usan el protocolo HTTPS (La S por seguridad), y proxys, que te mantienen conectado a un sitio que cambia constantemente de direcciones IP.

Los sitios de la web visible, son en esencia páginas HTML, cuyo contenido no se encuentra en bases de datos, sino en servidores que son recuperados por los motores de búsqueda. Los sitios “oscuros” están alojados en bases de datos, que contiene información determinada. A estos se accede sólo cuando el usuario lo solicita, directamente con la URL.

¿Y por qué estos sitios no son indexados por los buscadores tradicionales? Hay múltiples factores: las páginas oscuras cuentan con un contenido que cambia constantemente de direcciones IP, por ejemplo. También se trata de páginas dinámicas, con un código cambiante, o a cuyos datos se accede a través de formularios. Algunos sitios están protegidos con captchas, para identificar el uso de humanos y no de buscadores. Algunos contenidos no son código HTML, sino ficheros con extensiones diversas. En otros casos, ocultan las web intencionalmente, con el uso de un software o protocolo específico, para el ingreso.

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Cruzar el portal oscuro

No se puede ingresar de cualquier manera. Es necesario contar con un navegador especial, para acceder a una red anónima. El navegador más “conocido” en el bajo mundo, es llamado ‘Tor’.

Aún con él, el ingreso está supeditado a protocolos de navegación distintos al popular HTTP. Muchos sitios en la deep web están encriptados, o cambian de URL cada tanto. También cambian las IPs, y Proxys con los cuales se hace conexión a un sitio determinado. Pero lo más importante es saber la URL del sitio al que se quiere acceder. Así que: ¿Cómo obtenerlo?

Esto no es fácil, pero hay un sitio que puede servir como primera luz entre tanta oscuridad: se trata de la ‘Hidden Wiki’ que es como un directorio, similar a wikipedia. Allí se encuentran miles de páginas, que son revisadas por los propios usuarios diariamente. Esto es necesario, pues las páginas cambian constantemente de dominios. También hay buscadores, como Grams, que se mueven gracias al mercado de las drogas.

El listado de sitios en la Hidden Wiki es enorme: lavado de bitcoins, cuentas de PayPal robadas, tarjetas de crédito clonadas, falsificación de billetes, explotación sexual, fetiches sexuales, mercado negro (armas, munición, documentación falsa), drogas, hackers (como el hacker usado por cierto partido político en Colombia), sicarios, etc.

También hay emprendedores, cuyas start ups ofrecen asesinatos por encargo, desde 20.000 dólares. También hay sitios para la venta de productos robados, en especial productos de Apple. Los usuarios de estos sitios se encargan de rankear y legitimar los servicios prestados.

Pero ¡ojo!: si quieres hacer algo ilegal, y tratas con gente al margen de la ley, puedes terminar siendo estafado. Todo un lugar para criminales. Y claro, los precios por tales actividades o productos son bastante costosos. Además, no podrás denunciar al estafador, a riesgo de parar igualmente en la cárcel.

Los gobiernos no son ajenos a las implicaciones de la deep web. El FBI, por ejemplo, administra páginas falsas para atrapar incautos, que desconocen cómo moverse por las profundidades de la web. Novatos con ganas de delinquir.

La política también cuenta con su espacio en la web profunda. Especialmente movimientos anarquistas, cuyo discurso y propuestas giran alrededor del pro suicidio, pro drogas duras, anticensura, anti copy right, entre muchos otros tópicos.

La pornografía infantil, el gore, video snuff, y videos de maltrato animal, hacen parte de las, digamos, ‘peores cosas’ que se esconden en las profundidades de la web oscura.

Pero de ese 96% de presuntos contenidos, hay innumerables sitios que son falsos, y están hechos para estafar, o no entregan lo que prometen. Es necesario ser un verdadero navegante de las profundidades, para encontrar lo que se quiera, en medio de tanta oscuridad.

 

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El caso Silkroad

Silkroad, llamado así en honor a la ruta de la seda, fue un sitio oscuro, que funcionaba como un mercado negro para la comercialización de drogas. Éste fue cerrado en el 2013 por el FBI, con la captura del administrador del sitio, un sujeto conocido con el Alias de ‘Dread Pirate Roberts’, e identificado como ‘Ross William Ulbricht’.

Tras un largo juicio, en junio del 2015, Roos Ulbritch fue condenado a una pena de cadena perpetua por siete cargos delictivos, todos relacionados con el sitio Silkroad.

Este sitio oscuro comenzó operaciones en el 2011. Allí, los usuarioscompradores podían registrarse gratuitamente, pero los vendedores debían adquirir cuentas, mediante subasta, por motivos de seguridad, “legitimidad” de los productos y los votos positivos o negativos de los clientes. El administrador del sitio recibía una comisión por las transacciones.

El tipo de moneda para la compraventa era el conocido ‘BitCoin’, dinero electrónico que funciona perfecto dentro de la economía oscura de la Deep web, ya que proporciona un alto grado de anonimato, con un 99% de efectividad en la transacción. Los productos eran básicamente drogas, con vendedores en Reino Unido y Estados Unidos.

A diferencia de otros sitios, Silkroad demostraba una tendencia política de corte anarquista. Era constante el intercambio de ideas ‘libertarias’ y de literatura sobre dichos temas. El sitio contaba con una política de no comercializar productos o servicios, destinados a dañar a otras personas, y el uso de drogas de manera libre, sin daños a terceros. En efecto, la reducción en la violencia por tráfico de drogas ilegales, al menos en las calles, puede disminuir drásticamente, al contar con canales electrónicos como Silkroad, que cambia el modelo de negocio, de modo que no son necesarias las pandillas armadas.

Todo esto resulta paradójico, dado que, tal vez, los administradores no eran conscientes del daño que la producción de drogas ilícitas le hace a los países donde las producen. Digamos Colombia, o México.

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Pero, ¿y Ross William Ulbricht, alias Pirata Robert? Un documental de Netflix, llamado: Deep Web, y narrado por Keanu Reeves, relata el caso de este sujeto y los alegatos durante el juicio. Ulbritcht era un ciudadano común y corriente, graduado de física, con maestría en ciencia de materiales e ingeniería. Era un emprendedor (en negocios legales), aunque sin mucho éxito. Era definido por sus amigos y familiares como la mejor de las personas.

A partir de ahí todo es borroso, con muchas versiones encontradas. Para la fiscalía gringa, Ross fue el creador de Silkroad y, por tanto, debe pagar por sus delitos. Para sus conocidos y familiares, hay muchas inconsistencias en el caso, muchos vacíos que no han sido contemplados. Por ejemplo: la existencia de muchos ‘Pirata Robert’, dado que el cargo de administración es pasado de uno a otro, como legado. Al parecer Ross lo recibió poco antes de ser capturado por el FBI. Y tal como narra el documental, dicho ‘Pirata Robert’ continuó existiendo, aún con Ross tras las rejas.

¿Que llevó a Ross Ulbricht a ser parte de este bajo mundo? Ni la familia lo sabe con certeza. Tal vez, Ross sea el único con respuestas sobre sus motivaciones para convertirse en administrador de Silkroad. En lo que concierne a la justicia estadounidense, Ross es un criminal, con muchos delitos por pagar.

Silkroad duró unos meses cerrado. Pero cerrar un sitio de estos, equivale a la apertura de dos o tres nuevos, como sucedió en realidad. Aquí entran en juego las políticas, no solo del uso de internet, sino de la legalidad o ilegalidad de las drogas. Cada vez hay más voces que critican la guerra contra las drogas, que tras cuatro décadas ha dejado miles de muertos. Tal vez el control legal sobre la producción y la venta por internet, sean la clave para detener este flagelo. Pero esos son temas que se salen de la intención de este artículo.

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